Dicen los canadienses de Capybara Games, desarrolladores (nada menos que) de Might and Magic: Clash of Heroes y Superbrothers: Sword & Sworcery EP, que Super Time Force es como si Braid y Contra se fueran de fiesta. Y tienen algo de razón, pero yo creo que si viéramos en cualquier tráiler su acción plagada explosiones, disparos y enemigos, seguramente no imaginaríamos que, a la hora de jugar, encontraríamos mucho más de la pausa reflexiva del primero que de la acción frenética del segundo.
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Cenobita a go-go
Análisis: The Binding of Isaac: Rebirth
La cuna de Judas fue uno de los instrumentos de tortura más populares durante los aciagos tiempos en los que pululaba por la tierra la Santa Inquisición.
Los ninjas de colores se hacen next-gen
Análisis: Mortal Kombat X
Después del exitoso reboot de hace cuatro años, la saga de lucha más gore llega a su décima entrega y para ello añaden una X al título, asumiendo los riesgos de parecer una versión porno con ninjas de colores haciendo Sextalities a diestro y siniestro. El listón estaba muy alto… ¿Habrán conseguido mantener el nivel de la anterior entrega?
Tírate a los ojos, Hiravias, a los ojos
Pillars of Eternity
En Baldur’s Gate —y espero que esto no le parezca un «spoiler» a nadie— hay una parte en la que tras una serie de acontecimientos más o menos relevantes debes volver a Candelero, el punto de partida del juego. A raíz de esos acontecimientos, el guión comienza a girar a toda velocidad en dirección a su inevitable y agónico final. Pese a los años, recuerdo la primera vez (de muchas) que llegué a este punto del juego con perfecta claridad. Recuerdo la sensación de fascinación absoluta que me tuvo frente a la pantalla del ordenador durante más de media docena de horas. También recuerdo el dolor de cabeza de después y la incredulidad al mirar el reloj, pero sobre todo la euforia. Pillars of Eternity ha sido el primer juego desde entonces en hacerme sentir eso exactamente. Y no lo tenía fácil.
Análisis: Grim Fandango Remastered
Tengo una deuda con LucasArts. Juegos como Maniac Mansion, The Secret of Monkey Island, Loom o Indiana Jones y la Última Cruzada marcaron el final de mi infancia y el principio de mi adolescencia como jugador. Y tengo una deuda con ellos porque los jugué todos de prestado y no vieron ni una peseta procedente del bolsillo de mis padres a cambio de tanta diversión. Por ello, todos los remakes y reediciones de LucasArts son compra obligada para un servidor. Y como además me perdí Grim Fandango en su momento, no había excusa para no hacerme con el remaster lanzado recientemente.
El discreto encanto de los polígonos
Jazzpunk
Acababa de llegar a aquel colorido lugar. Unas letras en el aire indicaban el objetivo de mi misión, todavía recordaba las extrañas circunstancias en que se me fue encomendada. Decidí acercarme a uno de los transeúntes cercanos. “¿Tengo algo en la cara?” Me preguntó. Y sus temores no eran infundados: su rostro estaba cubierto de migas de pan. Con mi dedo desagradable y bidimensional las aparté una a una. Al terminar, me lo agradeció y se despidió. Observé entonces que tenía un muslo de pollo pegado en la axila, pero ya era demasiado tarde.
¿De qué planeta viniste? ¡Para dejar en el camino a tanto 4X!
Endless Legend
No tengo ni idea de dónde ha salido Endless Legend, un juego que a principios de año no aparecía en mi radar, y que hasta hace sólo unos pocos meses no sabía que existía. Por suerte existe. Se trata del segundo 4X desarrollado por AMPLITUDE Studios (el primero es Endless Space, con ambientación futurista) y de su primera incursión en la fantasía mágica. Y vaya forma de dar en el clavo. Otras franquicias como Warlock o Fallen Enchantress —ambos juegos que he disfrutado considerablemente— necesitaron varios intentos hasta presentar un título sólido; mientras que Endless Legend, a la primera, se convierte en el rey indiscutible del género, dejando por el camino al más sonado Age of Wonders 3 o a mí querido Eador: Masters of the Arcane.
El juego que me ha hecho pasarme a la Next Gen
Análisis: La Tierra Media-Sombras de Mordor
Al ver el trailer de La Tierra Media: Sombras de Mordor experimenté sensaciones ambiguas. Por una parte, todo lo que vi me gustaba, tanto lo que se podía intuir por las mecánicas de juego como la ambientación basada en el mundo de Tolkien. Pero por otra parte, todo lo que vi me sonaba a otros juegos y existía la posibilidad de tratarse de un batiburrillo de cosas conocidas que dan como resultado un conjunto insulso a medio cocer. Pero, sin embargo, Sombras de Mordor fue el juego que se vino conmigo a casa junto a mi nueva PS4… ¿Me equivoqué de elección?
My sweet Clementine
Análisis: The Walking Dead - Segunda Temporada
Sherry Turkle, profesora ilustre del MIT, define en su libro, La vida en la pantalla, la inmersión como «un proceso psicológico que se produce cuando la persona deja de percibir de forma clara su medio natural al concentrar toda su atención en un objeto, narración, imagen o idea que le sumerge en un medio artificial». La inmersión en el mundo de los videojuegos tiende a ser sencilla gracias a esa conexión que logramos mediante el control del mismo. Extrañamente, yo tiendo más a zambullirme en el mundo cinematográfico. Probablemente sea por mi amor por el séptimo arte o porque el teatrillo que se monta a mi alrededor de una sala sin luces con una pantalla gigante quizás ayuda a ello. Puede que ocurra por mi asociación nostálgica del videojuego como instrumento para la diversión. Aún no lo he descubierto.
El juego del gritón de dólares
Análisis: Destiny
Tras echarle más horas que a PornHub me he visto preparado para contaros qué me ha parecido Destiny. Bungie se ha sacado del ojal un universo (que huele a Halo) tan vacío de argumento como terriblemente adictivo por motivos que hoy desconozco. Que huele a canela pero es veneno. Pero veneno del bueno. O no. O sí. Es como a esa chica que no quiero volver a ver jamás pero que sigo y sigo y sigo quedando con ella pese a que sé que me va a llevar AL MAL. Puto Destiny. Te odio pero te quiero.
Papas que te lanzan bombas con la bandera gay: CHECK
Análisis: Electronic Super Joy
Teniendo en cuenta los años de sequía plataformera de calidad en dos dimensiones que vivimos hace no mucho, uno pega un vistazo a tiempos recientes y no puede evitar sonreír viendo los juegazos que han ido proliferando desde hace unos años hasta ahora. Obras como los Rayman, Sonic Generations o Super Meat Boy volvieron a abrir paso al que quizás fuese El Género en tiempos de Super Nintendo y Mega Drive. Hace cosa de un año Electronic Super Joy se subió a este carro siguiendo a su manera la estela de alguno que otro de los juegos mencionados arriba, y la verdad es que lo hace de maravilla.
Bruno os avisó de esto
Análisis: Gods Will Be Watching
Cuando Deconstructeam publicó la primera versión de Gods Will Be Watching para la Ludum Dare, nos dejó a todos bastante flipados. Aquel pequeño juego hacía cosas complicadísimas y contaba mucho con una sola escena, en un solo plano. Desde que os hablamos de aquella indiegencia gratuita ha pasado año y medio: ahora es un juego comercial, financiado por crowdfunding, publicado en todo el mundo por Devolver Digital y con reviews en toda la puta prensa internacional. Ojete calor.
See you in the country
Análisis: Transistor
No es descabellado pensar que la gente de Supergiant Games ha jugado a Portal 2. Bastion se puso a la venta en el verano de 2011, apenas unos meses después que el juego de Valve. A lo mejor han estado liados y lo han ido dejando. Igual lo tienen pendiente, pero me parece una posibilidad muy remota que estos californianos hayan dejado escapar uno de los mejores juegos que se han hecho en los últimos años. Si realmente no lo han jugado, estoy a punto de hacer el ridículo, porque estoy bastante convencido de que Transistor es una crítica de Portal 2 escrita por Supergiant en forma de videojuego (y un juego estupendo). [Spoilers gordísimos de Transistor y los dos Portal a partir de aquí]